<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-12795966</id><updated>2011-04-21T15:18:08.802-07:00</updated><title type='text'>Yo, loca</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://wwwyoloca.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12795966/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwyoloca.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Meliflua</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08954595802854641404</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>7</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12795966.post-112371117255465810</id><published>2005-08-10T11:58:00.000-07:00</published><updated>2005-08-10T14:59:32.560-07:00</updated><title type='text'>YO, LOCA?????</title><content type='html'>He visto muchos techos. Me han cobijado techos azules, macilentos, con vigas, naranjas, descascarillados, húmedos, techos con mosquitos, con una modesta lamparita sin lamparita alguna, techos apasionados, sonrientes, tristes, amargos, locos, techos borrachos, apáticos, tiernos, aturdidos, melancólicos, aburridos, techos al borde de la paranoia, paranoicos por completo, angustiados, esperanzados, satisfechos, techos embarazados, escuálidos, fofos. Y cada techo ha sido una etapa. Y en las noches, cada techo ha presenciado infiernos y paraísos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguna vez mi techo fue estrellado. Sin duda ese fue mi techo favorito. Techo que presenció un paraíso, una etapa sin barreras, llena de ilusiones, de cuentos. Iba de la mano de mi padre. Él fumaba y me contaba que una mujer rubia le perseguía, una mujer que podía ser una espía, alguien que vigilaba todos sus actos . A mi me pareció ver una estrella en el suelo. Una estrella que se había caído del cielo. De aquel techo estrellado que escuchaba las confesiones de un alcohólico a su hija de cinco años. Y quise coger la estrella pero no pude. Estaba pegada al suelo. Yo la quería tener. Para mí significaba un tesoro único, algo que ningún otro niño tendría jamás, como coger la luna. Un regalo de ese ángel al que rezaba por las noches, el que me dijeron era ángel de mi guarda. Pero la estrella estaba pegada al suelo. Mi padre no la vio. Y pasamos de largo. Él fumando y contándome que había una mujer rubia que le perseguía. Y yo triste por no haber podido coger la estrella. Al siguiente día volví al mismo sitio con un destornillador para despegar la estrella. Pero la estrella ya no estaba allí. Pensé que había vuelto al cielo. Pero, de pronto, vi a mi padre acercarse a mí. Estaba cambiado. No iba despeinado ni con el abrigo sucio. Se había afeitado y su gesto lejos de mostrarse atormentado aparecía luminoso y risueño. En sus manos sostenía algo, como si fuera un pajarillo. Y cuando estuvo a mi lado, abrió las manos y entonces, entonces pude ver ¡la estrella!. Pegué la estrella a mi corazón. Cuando volví a ver a mi padre le pregunté como había conseguido despegar la estrella del suelo y él me contestó “¿dé qué estrella me hablas, Loreni?” Entonces lloré. Lloré porque ya no supe si el loco era él o la loca era yo. Lloré porque enseguida comprendí que los locos éramos los dos. Por que las fantasías con estrella no caben en un mundo materialista. Por que querrían destruirnos junto a nuestros sueños. Y entonces me arranqué la estrella del corazón y se la enseñé y le dije enfadada “de esta estrella te hablo, papá. De esta estrella.” Y él dijo “ah, de esa estrella. Claro, lo había olvidado.” Y como tenía por costumbre, me guiñó un ojo. Creo que al final la estrella se nos escapó. Porque ninguno de los dos hemos tenido suerte. Porque a él le mataron. Porque a mí me han encerrado, me han humillado y la mala suerte se ha empeñado en colgarse de mi mano, como un niño huérfano y diabólico. Y ahora mismo lo único que deseo es que alguien, al leer esto, se de cuenta de que las fantasías valen más que los objetos. Si alguien se armara de fantasías y prescindiese de los objetos... Si ese verdadero héroe existe por favor que me lo haga saber.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está lloviendo. Algo allá arriba se ha retorcido lo suficiente como para estallar. El niño se da muchos golpes en la frente. Contra la pared, contra el borde de la mesa. Y la verdad es que le noto raro. En ocho meses lleva ya cinco golpes. Pero es que esta buhardilla es tan pequeña, Dios mío. Ahora le ha dado por sacar la lengua. David dice que es porque le duelen las encías, porque ya le van a salir los dientes. Pero yo creo que el último golpe le ha afectado lo suficiente como para dejarle así. Algo se ha dañado en su cerebro y se le ha descolgado la boca. &lt;br /&gt; Me pregunto cuando acabarán conmigo. Supongo que cuando Dani ya no me necesite. Cuando cumpla diez años o así. Soy un lastre social. Tal vez si adelgazara me decidiría de una vez por todas a integrarme. ¿Que qué tiene que ver una cosa con la otra? No sé, pues que me sentiría como una protagonista de esas de las novelas románticas que ahora me ha dado por leer. Esbeltas y bonitas y muy capaces. Que se me antoja que por eso son tan capaces. Por bonitas y esbeltas. Porque en este mundo putrefacto sólo se da oportunidades a las guapas y delgadas. Y el que no se de cuenta es que tiene un importante lavado de cerebro. Y fingiría y siempre estaría contenta aunque el mundo sea falso y absurdo. Aunque sea consciente de que se nos toma el pelo continuamente.  De que se nos controla, de que no somos libres. De que cuando pagamos con tarjeta esos datos se registran y alguien poderoso se entera de qué es lo que hemos comprado, a qué hora y donde. Pero yo haría como que soy aún más tontita, y ya te digo, que siempre pondría buena cara. Sonreiría a mi despótico jefecillo y hasta le haría la pelota si fuera necesario. Y compraría, consumiría objetos banales, superfluos, frívolos. Vestiditos, ositos de peluche, perfumes (puag!!!)...Pues sí, sería capaz de todo eso. Ellos creen que no puedo y se ríen de mí en cada intento. Se lo pasan muy bien conmigo. Soy como una humorista del espacio. Protagonizo una serie tragicómica, con lágrimas de mentira. Soy un payaso disfrazado de madre joven. No doy de comer a nadie pero lleno el espíritu de algunos. Y así vivo. Voy tirando.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12795966-112371117255465810?l=wwwyoloca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwyoloca.blogspot.com/feeds/112371117255465810/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12795966&amp;postID=112371117255465810' title='8 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12795966/posts/default/112371117255465810'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12795966/posts/default/112371117255465810'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwyoloca.blogspot.com/2005/08/yo-loca.html' title='YO, LOCA?????'/><author><name>Meliflua</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08954595802854641404</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12795966.post-112220735199046893</id><published>2005-07-24T02:15:00.000-07:00</published><updated>2005-07-24T05:15:52.000-07:00</updated><title type='text'>PENSAMIENTOS DE DOS TARDES CON LICOR DE MANZANA (UNA SIN, OTRA CON)</title><content type='html'>Parecía un día más y mira en lo que puede convertirse. En una historia grabada en la pantalla de cualquier ordenador. Mi ordenador: el teclado manchado de grasa de chocolate, migajas negras entre las ranuras de las teclas como estrellitas que se esconden de la luz del Sol. Por que ya amanece. Por que su momento en el cielo terminó. Sólo que ellas volverán. Tendrán de nuevo su noche. Las mías acabaron. Caducaron. Ahora son para dormir. Como hace todo el mundo. Sin embargo no quisiera que este día fuera uno más. Mira en lo que puede convertirse. Grabado en la pantalla de cualquier ordenador. Llegará a tí. Con olores, con sabores, con brillos y penumbras, con sensaciones verdes, destellos de otra naturaleza. Y eso que no hay mucho que contar. Pequeños detalles que conforman todo un día. Hoy él ha comprado licor de manzana. Y me digo que por eso hoy el día es especial. Y me animo pensando que el licor es una extraña pócima que ha llegado a los supermercados &lt;em&gt;Champion&lt;/em&gt; por error y que me convertirá en la mujer más exitosa y bella de todo el planeta. Pero no hay más que ver estas migajas esparcidas por mi ordenador para averiguar las connotaciones que conllevan (mujer obesa y aburrida). Además me siento fracasada. Pero David hoy ha comprado licor de manzana. Y no puedo dejar de recordar cuando lo compraba yo misma. Sola. En los frutos secos de la esquina de casa de mi madre. Claro que yo lo compraba con alcohol. Básica diferencia. Que torna las tardes de licor de manzana básicamente diferentes. Con el alcohol conseguía hacer todo un mundo. Mi mundo. Lleno de cuentos leídos e inventados. Y esa sonrisa afable, segura, satisfecha. Como pintada por un hada. Sonrisa de mujer encinta enamorada. ¿Qué mejor sonrisa puede haber que esa? Esa era la sonrisa que se me quedaba cuando bebía. Una sonrisa que jamás nadie pudo hacer brotar en mí. Ni siquiera los chicos de fin de semana más atentos. En realidad eran todos unos estúpidos. Pensaban que por una simple flor podrían tener el polvo de la semana. No es fácil encontrar a chicas tan dispuestas. Eran repugnantes sus perfumes caros de marca. Niebla que cubría los defectos más imperdonables. Que me cubría a mí también. Y a mi cabeza, mi pobre cabeza. Mediocridad servida en bandeja de plata. A eso se reducían. Puede que algunos fueran guapos pero sus conversaciones dejaban mucho que desear. Las obscenidades que soltaban cuando hacíamos el amor. La cara relajada, placida, feliz de un necio que acaba de correrse. No hay nada más ridículo que la cara de un necio después de correrse. Y para siempre en mi mente la imagen de mí que quedaba en las suyas. La imagen de una puta. Y sin embargo, ahora, con mi niño y esta vida de ama de casa gruesa y aburrida no puedo dejar de preguntarme si no sería mejor despertar resacosa, escuálida de beber tanto, comer tan malamente y darse palizas de todo tipo junto a un individuo cuya única virtud es llevar los zapatos siempre bien relucientes. Por que ahora no puedo más que cuidar de un niño y comer trocitos de dulces a destiempo. Leer algunas páginas de novelas poéticas o de lo que se me antoja un cínico romanticismo, amargo romanticismo, cruel romanticismo. Y prepararme cafés y fumar por el pasillito, dando vueltas, vueltas de loca en el pasillo de un hospital. No existe mejor comparación, lo he vivido. Y recordar lo pasado. Es lo mismo que ir a ver una película mala al cine. No puedes dejar de pensar en alguna otra que en su momento sí te llenó.&lt;br /&gt;Voy bebiendo el licor e imaginándome que me transformará en esa mujer bella y exitosa que debe estar en alguna parte de mí. Que alguna vez salió a la superficie logrando cosas increíbles para una chica sin recursos, desconocida. He de reconocer que el alcohol ayudaba. Estaba eufórica, radiante de ilusión. Algo inusitado para una chica con una madre con complejo de víctima. Una madre que culpabiliza, que critica, que reniega de su propia hija. Claro que ella no es mi madre. No hace falta ser su hija para darse cuenta. Y ahora ¿qué restos quedan de esa chica?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puedo soportar por más tiempo esta barriga que se ha llenado de grasa. Tan obesa. Maldita barriga. Parece la de un tipo cervecero, de esos que gastan más de la mitad de su sueldo en cualquier bar. Odio esta barriga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy ha habido licor de manzana del de verdad. Con alcohol y todo y ni por esas me siento bien. En la buhardilla hace un calor agobiante. Las gotitas de sudor caen como la miel sobre un pecho desnudo. Sólo que esa miel podría constituir el afrodisíaco de dos amantes y este sudor cayendo por mis muslos fofos podría bajarle la lívido a cualquiera. Odio ese momento en el que me levanto del asiento y el vestido se me queda pegado por el sudor entre las piernas. Se marca toda la figura. Una imagen grotesca. Como la de esas mujeres que pinta Botero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que no soy más que una niña. Una niña salvaje, abandonada a su suerte. Una niña resentida que se vuelve demasiado mimosa para conseguir aquello que no puede más que destruirla. Cuando te odian sólo puedes odiarte. Así me hicieron. ¿Y qué más da todo? Me digo a veces. Sólo dejar que el tiempo pase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chat me resta concentración. No sé por qué pasa pero pasa. Voy ha dejar de chatear. Además las conversaciones son de lo más insulsas. Todo queda en un hola, de dónde eres, que edad tienes, tienes foto. Sólo se pregunta por lo dado al azar. Nada de inquietudes o pensamientos o sentimientos. Son gente vacía. Son gente sin criterio y por ello mismo integrada. Definitivamente voy a dejar el chat.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes tenía la ilusión de publicar los cuentos que escribo. Esa era una de las razones por las que escribía. Ahora sólo lo hago por puro placer, como este diario. Publicar es un sueño tan difícil como arrastrar un mantel sin que se caigan los platos. Eso que siempre hemos querido hacer, que no es imposible pero sí poco probable. Eso para lo que hay que tener cierta habilidad. Con todo sigo escribiendo. Probando diferentes fórmulas, yendo a talleres, aprendiendo por mi cuenta...Y es que ¿Quién se atreve a quitarle a un niño su caramelo?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12795966-112220735199046893?l=wwwyoloca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwyoloca.blogspot.com/feeds/112220735199046893/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12795966&amp;postID=112220735199046893' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12795966/posts/default/112220735199046893'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12795966/posts/default/112220735199046893'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwyoloca.blogspot.com/2005/07/pensamientos-de-dos-tardes-con-licor.html' title='PENSAMIENTOS DE DOS TARDES CON LICOR DE MANZANA (UNA SIN, OTRA CON)'/><author><name>Meliflua</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08954595802854641404</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12795966.post-111806118857726174</id><published>2005-06-09T23:23:00.000-07:00</published><updated>2005-06-06T05:33:08.590-07:00</updated><title type='text'>MARGINALIDAD A MEDIAS PERO CRITERIO POR DELANTE</title><content type='html'>Hola, desde otra cafetería. Sí, otra vez mezclando la amargura del café con la propia. En esta ocasión no han sido cuatro días, en esta ocasión no me he atrevido ni a entrar. Después de esta angustiosa experiencia he ido a dos entrevistas de trabajo y en las dos me han rechazado. Creo que estoy en la lista negra. También me he comido en un solo día una tableta y media de chocolate. El culo y la tripa van engordando por segundos. Y, mierda, me he quedado sin tabaco. Qué pena, una foto de mi misma escribiendo. Una chica con la camiseta sucia, como la princesa de Sabina. En este caso drogadicta de la apatía. Otra vez será. Lo seguiré intentando. Lo más importante ahora es Dani. Y tampoco lo hago tan mal como madre. Caída-llanto-susto aparte. Qué pena. Y tomar café y más café hasta que duelan las tripas. Hasta que el corazón diga basta. Nostalgia de esa muerte consentida en los que ya han padecido suficiente. Claro que con una sensibilidad tan quebradiza cualquier cosa puede ser suficiente. En el pasado fue una muerte vulgar, ahora es una muerte apática. En realidad sólo es una sensibilidad a medias. De ahí la marginalidad a medias. Si pudiera volver a ser esa chica. La chica que fui antes de quedarme embarazada. ¿Dónde quedó esa chica? ¡Idiota, te la has tragado! Adios vida de aventuras. Ahora soy madre y me debo a la responsabilidad de mi bebé. Que pena. No lo soporto más. Creo que voy a prepararme otra taza de café.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chocolate me ha sabido muy raro. Lo siento en la garganta. Creo que en el chino donde lo he comprado venden productos adulterados. Dios mío, eso no era chocolate. Productos adulterados, sí. Cuidado, acuérdate de la psicosis delirante. Sí, yo padecí una psicosis delirante. Por eso el "Yo, loca". Por eso el Risperdal. Cuidado, Meliflua. Pero no, eso no era chocolate. ¿Acaso creen que estoy loca? Vaya cabeza la mía. Qué ridículo es todo lo que digo. Pero me ha producido dolor de estómago. Una tableta y media nada menos. En un solo día. ¿Qué diablos habré comido?&lt;br /&gt;Ahora sí, esa taza de café y el último cigarrillo. Hasta las doce y media no tengo más tabaco. A las doce y media llega David. Él se encarga de comprármelo. Él sí trabaja. Él no es marginal, ni loco, ni apático. Me pregunto que habrá visto en mí como para querer compartir su vida conmigo. A veces pienso que es eso mismo: la apatía, la locura, la marginalidad. Bueno y ahora sí, esa taza de café.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Dónde habrá quedado esa chica? Nada podía conmigo. ¿Soberbia? No, sólo era una pose pero funcionaba. ¿Segura? Sólo de algo: querer escribir y ser genuina. Todo introspección. Me gusta estar metida dentro de mí todo el rato. Debe ser que dentro de mí se está muy bien. Soy un bebé no deseado con un cuerpo no deseado: por mí. Claro ¿qué chica no aspira a ser atractiva en una sociedad como esta? Pero yo antes era otra. Que escribía también gilipolleces, pero gilipolleces bellas. Aquí tienes un pequeño ejemplo de un cuento que no terminé y que permenecerá así siempre: inacabado. A no ser que recupere mi antigua personalidad. Imposible. Ya, imposible. Por que aquella chica que lo escribió, no sé cómo pero acabaron con ella. ¿David?. ¿Dani?, ¿Risperdal? No sé, las tres cosas y ninguna. Lucharé por volver a ser aquella chica. ¿En qué punto se perdió?&lt;br /&gt;Lo mejor del cuento: los polvos mágicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;DÉJAME EN PAZ&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche no me quedé solo. Julián y yo decidimos salir. El local, atestado de gente, no dejaba espacio para las caricias. ¿Empujones? Por todos los lados. Las persona se movían mecánicamente sobre la pista. ¡Química en movimiento! ¡Oh, que placer tan auténtico! En la barra cuerpos sudorosos que se rozaban. Líquido amargo en la piel, líquido amargo en el cuerpo, en la ropa interior, desparramado por el suelo y también en los tallos de unas rosas que una osada chinita intentaba vender. Creo que las rosas son para los románticos, e incluso para los enamorados. Aquellas, sin embargo, si eran regaladas, servirían como un hipócrita obsequio para comprar a cualquier chica. A veces las putas salen muy baratas, pero que muy baratas gracias a las inocentes chinitas. ¿Quién se atreve a revelarle a una humilde canéfora que su hermoso material está promoviendo la prostitución? Quizá alguna virgen con una de sus flores entre sus manos y la mirada (lasciva) recorriendo su cuerpo (seguro) aun infantil. Pero a una niña ¡ya se sabe! No se le suele hacer mucho caso. Las niñas dicen muchas tonterías. Aunque hay quien asegura que sólo los alcohólicos y los críos hablan con la verdad por delante siempre. Bueno seguro que fue un niño o un borracho quién hizo tal aclaración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noto como algunos cuerpos se deseaban de un modo espantoso y aquello me repugnó. Julián, sin embargo, no parecía percatarse de todo aquello. Le vi muy seguro, abriéndose paso hacia la barra, dónde pidió dos cervezas (la mía sin alcohol). Las consumimos rápido. Después mi amigo decidió pedir algo más fuerte. Yo opté por una Coca-Cola. Julián me lanzó una penosa mirada de desaprobación pero aun así no cambié de opinión, a pesar del aprecio hacia mi colega que me viene acompañando casi desde que le conocí, nunca he compartido sus excesos de todo tipo. Pensé que acabaría totalmente enajenado sentados los dos en cualquier banco de un parque perdido, él apoyado en mi hombro evocando las divertidas situaciones de cuando éramos puros y “duros” adolescentes, ambos nos reiríamos de algo que nos hizo sufrir hasta límites insospechados en el más mancebo pasado. Sin embargo me equivoqué. El factor tiempo se esfumó cuando apareció Sara y las escenas habituales, tan repetidas ya, cada vez que pisábamos algún garito se transformaron en la secuencia de una nueva película. Harto de escuchar siempre la misma banda sonora di gracias al nuevo director simplemente por estar ahí y haber valorado nuestro talento. El de Julián y el mío. Éramos cada vez mejores actores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre los tremendos gritos que pugnaban por atravesar el traquetreo infernal de una música sobrecogedora apareció ella. Una zorrita patética, que parecía estar sola, de labios sangrientos y pechos encendidos, se acercaba a nosotros. La vi deslizarse entre los robóticos cuerpos, con un cigarro entre los dedos que fumaba sin ganas, sin saber siquiera diría yo. Se paró frente a nosotros y sin nigún tipo de vergüenza comenzó a acariciar el brazo derecho de Julián mientras le lanzaba una mirada suplicante. Tendría unos quince años. Todo su aspecto y actitud eran los de una prostituta; sus poses (en realidad torpes y muy probablemente ensayadas) aunque, sin embargo, ingenuamente seductoras. Sus ojos de brillo endemoniado y encantador, entrecerrados y adormilados acariciando el humo y la penumbra de la sala, su roja sonrisa, que en un momento dado, se inclinó hacia un lado de su rostro mientras que con el otro diríase que casi a la par, hizo un guiño y sus dedos pellizcaron uno de los pechos de Julián. Así, sin pedir permiso. Su falta de respeto hizo retroceder un paso a mi amigo, pero la adolescente no se dio pro vencida ante un rechazo tan liviano. De nuevo se acercó a él, con algo de suspicacia quizá, pero con mucho empeño y otra vez su anhelante mirada se dejó ver por las pupilas de mi amigo que al instante se dilataron aun más de lo que ya estaban. Me asusté, me asustó aquella niña disfrazada de zorra. Lo reconozco. La respuesta ante su segunda intentona fue de lo más dura:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¡Déjame en paz! – Le espetó Julíán con una mueca de desagrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ella no se rindió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         Entonces ven conmigo. – Le contestó sonriendo mientras se acercaba un poco más a él y cosquilleaba con sus dedos entre el pelo deshilachado de mi colega. Luego  sus manos se colaron bajo el cuello de su camisa para dejarse caer al instante por su espalda. Creo que a Julián le dio un escalofrío.&lt;br /&gt;-         Mira, tía, te he dicho que me dejes en paz. – Reiteró su presa inútimente pues su dura respuesta seguía gruesa y patente tanto para él, para ella como para mi, aunque no la viéramos.&lt;br /&gt;-         Yo soy Paz.  – Le insinuó la chica melosamente al oído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escalofrío doble (por parte de Julián).&lt;br /&gt;Los dos la miramos desconcertados. “Esta tía está colocadísima” pensé yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¿Qué dices? – Escupió Julián con excitación palpable. ¿Otra dura respuesta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paz continuaba pidiendo guerra y me atrevería a afirmar que la saliva de su príncipe azul le agradó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         Quiero decir que me llamo Paz. – Le aclaró. –  Sólo era un chiste....  – Se llevó entonces el dedo pulgar a la boca y comenzó a mordisquearse la uña con ansiedad, como una pequeñuela desvalida y ofuscada. – Pero bueno, ya veo que ninguno de los dos lo habéis cogido. – Y se encogió de hombros como para subrayar su decepcionada declaración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era la primera vez en todo aquel acontecer que se dirigía a mí, así que aproveché para intentar descolocarla (al menos un poquito) y así pagarla con la misma moneda de su retorcido y sucio juego:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         Pero bueno, ¿tú que coño buscas, tarada? – Intenté sonar cruel pero ella se rió de mí (no sabría asegurar si con malicia o no) y me contestó.&lt;br /&gt;-         No busco ningún coño, bobo. Lo que busco es un mago y tarada... – Hizo un gesto pensativo llevándose el dedo índice a la sien y dejándolo descansar allí unos segundos. – Pues mira creo que no lo estoy en ningún sentido. – Concluyó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cojonudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pude evitar reírme. Nunca he tenido mal perder y aquella niña era un ángel disfrazado de demonio. No me importó. Mi amigo también soltó una carcajada ante tal incongruencia (o al menos creo que eso fue lo que él pensó, lo que significó para él tan enigmática respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         Lo digo en serio. – Se quejó la chica. – Estoy buscando un mago.&lt;br /&gt;-         Pero niña, vamos a ver. - Seguí yo. - ¿Te estás quedando con nosotros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella ladeó entonces la cabeza, como pensativa, y esta vez si sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         Claro. – Me dijo. – Me encantaría quedarme con vosotros. ¿Sois magos, no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi amigo me dio un codazo y me susurró al oído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         Esta tía o está muy puesta de todo o es que está loca.&lt;br /&gt;-         ¿Qué cuchicheáis?&lt;br /&gt;-         Nada, nada. – Le dije para que no se mosqueara.&lt;br /&gt;-         ¿Nada de mí? Lo dudo. – Contestó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella niña me dio tanta pena que la cogí por el brazo y la saqué de aquel tugurio para que le diera un poco el aire a ver si así se despejaba y hablaba con más claridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella se dejó llevar y Julián vino detrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¿Para qué quieres a un mago? – Le pregunté para seguirle la guasa.&lt;br /&gt;-         ¡Anda! Pues para qué va a ser. – Dijo como si yo fuera un imbécil o como si la respuesta fuese de lo más obvia. Me hizo sentir imbécil realmente.&lt;br /&gt;-         ¿Para qué te enseñe un truco de magia? – Probé a decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella se rió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         Bueno si, más o menos. También puede ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afuera corría una plácida brisa que nos acariciaba a los tres y nos inspiraba, con su frescura invisible y su tierna mirada que nos veía y nos sentía sin que nosotros pudiéramos saber su forma o su color. No se si el airecillo refrescó la mente de Paz, no se tampoco si encendería sus ideas pero a mi logró centrarme en el juego aunque conseguí transformar el triángulo en un segmento cuyos puntos límites eran el mago y la aprendiz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;En su mundo sin razón, ella sólo pedía una oportunidad para mostrar su locura y así salvarlo. Solo que no sabía. Sola no sabía. Por eso se metió en aquel bar, a la caza de un mago que le echara unos polvos mágicos. Se le ocurrió que tal vez así se le encenderían sus ideas. No estaba del todo confundida. Sólo confundía porque sola no sabía... diferenciar. ¿Encontrar un mago en un local nocturno? Sara estaba segura de que lo lograría. Si, en aquel lugar había muchos, claro. La chica se movía a través de impulsos, sin analizar sus sentimientos, así que se equivocaba de casilla cada dos por tres. Otra vez le toco el seis y allá que fue, a otra casilla con el mismo tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julián podía haber sido su mago. Sin embargo, algo fallaba. A pesar de las curvadas piernas de ella, oscuras y transparentes, a medias muy por encima de sus rodillas... la falda ajustada y apagada también. A pesar de su escote, que ya anunciaba el final de aquella historia. En ninguna de sus escapadas le dio por elegir una camiseta con cuello en forma de pico. La victoria se dibujaba en su piel y realzaba su cuello coronado por el corazón rojo de sus labios, que se desangraba con cada calada a los cigarros que se fumaba cada dos por tres. A pesar de su mirada traviesa que saltaba de flor en flor para posarse siempre, al final, en la más amarga, en la más vacía. A pesar de todo aquello la noche no eligió a Julián porque, en realidad, Sara apostaba por un mago dulce. La magia no estaba en los polvos de Julián aunque la imagen de ambos parecía unirles en un hechizo satisfactorio. La provocación y el placer no sólo están en el infierno si no además en la magia que aunque a veces tiene aspecto de pizza en realidad está escondida entre todos, y tantos ingredientes deletereos. Cuando me di cuenta de que yo era mágico fue cuando pude, de una vez por todas, deshacerme de aquellos ingredientes de magia negra. Mi vez fue Sara, mi dama blanca y tramposa, pues mentía, mentía mucho pero para alcanzar la paz, con las que se nombraba, y aquello creo que fue lo que la salvo. Tuvo suerte y su mago le tocó al fin. ¡Uf! Y cómo la puso. La puso en su sitio... de una vez por todas, y a su vez yo descubrí toda la gracia que tenía todo, es decir, todo lo bueno que me rodeaba, pues al fin y al cabo yo soy mi todo sólo que jamás fui capaz de ver lo maravilloso de mi alrededor que en el fondo, y muy en el fondo, habitaba dentro. El cuerpo de Sara estaba ya muy gastado, sólo que la pobre ya no se acordaba, sola no podía recordar para así abandonar lo físico. Mi pobre amnésica estaba muy rica, en el fondo, en los rincones que aun no habían sido contaminados por la espantosa química de su maquillaje. Descerebrada, pero no del todo. Pensé que sólo le faltaba amueblar algunos lóbulos de su cerebro. Y como sola no daba con los muebles adecuados para sus casas decidí emprender la complicada empresa junto a la patética quinceañera que camino llevaba de convertirse en una veinteañera peripatética. “Decorados extravagantes para su cabecita” pensé “¿dónde podría encontrarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“En el exterior del decorado insípido” pensé “en el mágico lugar que nos daría una secuencia, a solas y a solos, es decir, a la chica y a mí.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella continuaba hablando, sin pensar mucho, y empeñada, todavía en que fuera Julián quien le echase los polvos mágicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         Busco un mago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquel punto se había rayado mi pobre rica que no recordaba el principio de su canción y sentía miedo de continuar cantando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         Un mago... – Susurró desesperada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces se me ocurrió.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Vaya, ahora que lo vuelvo a leer me da la sensación de que este cuento lo ha escrito un cuarentón salido y un poco pedorro. No sé, tú mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12795966-111806118857726174?l=wwwyoloca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwyoloca.blogspot.com/feeds/111806118857726174/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12795966&amp;postID=111806118857726174' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12795966/posts/default/111806118857726174'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12795966/posts/default/111806118857726174'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwyoloca.blogspot.com/2005/06/marginalidad-medias-pero-criterio-por.html' title='MARGINALIDAD A MEDIAS PERO CRITERIO POR DELANTE'/><author><name>Meliflua</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08954595802854641404</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12795966.post-111645393002284401</id><published>2005-05-18T12:04:00.000-07:00</published><updated>2005-05-19T02:06:31.956-07:00</updated><title type='text'>DIGNO DE UNA ENFERMA</title><content type='html'>Empezaré por el último. Rostro anónimo, un tanto aburrido. Que cuenta las briznas de ceniza que van cayendo al suelo. Buen entretenimiento. Fumar. Contar las briznas de ceniza que caen. Con los brazos apoyados sobre las rodillas. Las piernas abiertas. Y la cabeza gacha, que se alza al verme pasar. En una estación de autobuses fría, atestada de personas que van sin saber muy bien a donde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel día yo venía. De uno de esos trabajos que me duran cuatro días. No da muy buena imagen levantarse cada dos por tres del asiento para sacar un café de la máquina y acompañarlo con un tranxilium. No da muy buena imagen una muchacha despelujada, con legañas y drogadicta. En el fondo, nada de otro mundo. Aquel día: pelo recogido, un poco sucio debajo del gel. Falda vaquera, por debajo de las rodillas. Un poco suelta en la cintura. Sólo los labios pintados y botas con hebillas. Tal vez por ir sola. Tal vez por los labios. Ya se sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre se ha levantado de su banco. Me sigue. Yo no puedo verle. Estoy de espaldas a él. Unos leves toquecitos en mi hombro. Un dedo que reclama, anhelante, puede que desesperado. Me giro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahí está el bebé. Un bebé cuyo padre metía su dedo tan adentro de su sexo que acabó por joderle el intestino. Diez años más tarde. Esa niña. En la mesa. Tira el plato. "Que se coma las judías tu querido maridito." Se culpa a la madre. Ya se sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre sigue ahí. Lleva un sombrero de gangster sobre su pelo grasiento. Los labios salibosos. Llenos de grietas que se pegan entre sí. Como una oruga que repta. Rayas verdes debajo de las uñas, como jirones de perejil. Los ojos brillantes. El cuerpo incandescente. Y suelta un "eres muy bonita, ¿estás sola?". Da asco ese hombre. Dan asco los dedos que se cuelan dentro sin pedir permiso. Pero qué me importa. Tal vez pueda sacarme algún dinero. "Sí." Le digo "lo que tú quieras pero necesito dinero." Se ríe. Suelta una risotada sardónica, fingidamente incrédula, para nada ofendida. "¿Cuánto?" Pregunta. "No sé, treinta." Le digo. "Muy bien, bonita. Vamos a mi coche." No me había dado cuenta. Sus zapatos también están sucios. Y su sombrero es tan grís como su alma. Da asco ese hombre. Pero qué me importa. Podré comprarme algo. Podré juntar mi amargura con la del café. Y algún capricho. Ha metido sus zapatos sucios en un charco. Ahora manchará también el coche. Bueno, de todos modos iba a mancharse igual. O no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos dentro. Se desabrocha la bragueta. Algo que se agita. Qué fácil. Ni siquiera tengo que quitarme la ropa. Ahora sus uñas-perejil se han clavado en mi nuca. Y arranca en un "eso es, bonita." Decir asco sería quedarse muy corta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de irme veo que sus labios salibosos se han mojado aún más. Ahora una baba espesa le cae por su barbilla salpicada de pequeñas verrugas negras que parecen granos de pimienta. La boca me sabe a jugo de animal. Acelero para llegar cuanto antes a los baños de la estación. Con la lengua pegajosa y treinta euros en mi bolsillo. Me enjuago siete veces. Joder, ni aún así se quita el sabor. Me lavo la cara. Me pinto de nuevo. Vuelvo a ser yo. No ha pasado anda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuna está empapada en cerveza. Hay un bebé que llora y una mano caliente que lo acaricia. Prefiero no recordarlo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el dinero me compro un vestido. Es muy bonito. El vestido que David hubiera escogido para mí si alguna vez le hubiera dado por comprarme un vestido. Y no es un reproche. Es rojo. Con escote en forma de uve y tirantes. De tela arrugada y una caída voluptuosa. Qué bonito es. Me lo llevo en la piel. Lo he comprado en una de esas tiendas del metro. En una estación que me pillaba de paso. Doy vueltas y más vueltas con mi vestido. Me convierto en un farol que ilumina las paredes mugrientas del metro. Que ilumina esos rostros anónimos que tal vez aborden a chicas que después se compran un vestido rojo. Alguna gente me mira. ¿Acaso creen que estoy loca ? Qué me importa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final el vestido a ido a parar a un contenedor de basura. No sin antes disfrutar de él en un café. Un café que me recordaba a otro. En aquella ocasión iba con David. Andábamos chungos. En casa de mi madre y sin trabajo. Pero yo tenía una sorpresa. El dinero suficiente como para largarnos. El dinero correspondiente a cinco hombres. Lo estaba guardando para pagarme un taller literario. Pero dadas las circunstancias aquella ilusión tendría que esperar. Tal vez si hubiera titulado este diario "Yo, puta" me animaría a contar mis experiencias con aquellos tipos. ¿Por qué no? Pero desgraciadamente soy más loca que puta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12795966-111645393002284401?l=wwwyoloca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwyoloca.blogspot.com/feeds/111645393002284401/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12795966&amp;postID=111645393002284401' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12795966/posts/default/111645393002284401'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12795966/posts/default/111645393002284401'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwyoloca.blogspot.com/2005/05/digno-de-una-enferma.html' title='DIGNO DE UNA ENFERMA'/><author><name>Meliflua</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08954595802854641404</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12795966.post-111617863428702500</id><published>2005-05-15T07:36:00.000-07:00</published><updated>2005-05-15T10:37:14.303-07:00</updated><title type='text'>SIDONIE, AMPUTACIÓN, UN CUENTO.</title><content type='html'>He bajado a una cafetería. Con mi niño. He intentado leer. El libro que empecé hace cuatro días. Nada. El bar estaba insoportable. Ruido de tele con futbol, ruido de extranjeros que parlotean sin ningún pudor, ruidos de máquinas tragaperras, de platos que caen, de un pequinés que, de pronto, suelta un chirriante ladrido. Y me arranca bruscamente de mi lectura. Me lanza de nuevo a una realidad que aborrezco. Desde la vida (no mejor que la mía) de Sidonie, mujer de faenas. Tal vez por eso me está gustando tanto este libro. Ella no es mejor que yo. No hay nada que temer, no hay nada que envidiar. Sólo compasión. Había otra chica que también leía. Más "arreglada", más guapa, menos inútil. Sin niño. Con el pelo teñido de rubio y vestida como todas. He odiado a esa chica, por su mediocridad y al mismo tiempo he deseado su ignorancia. Para no sufrir tanto. Para no tener mi cabeza, mi pobre cabeza. En realidad, la chica, hacía que leía. Sus ojos se alzaban cada dos segundos, se perdían en el infinito del bar, en el humo del tabaco, en el olor a chorizo chamuscado. Me pregunto si a ella también le molestaría el ruido. Mi niño se ha sumido en un profundo sueño y no ha sido despertado ni por los platos, ni por los hombres extranjeros, ni por la tele. He podido escribir parte de mi cuento. En el que ocurre una historia que da qué pensar . En realidad es un caso real que le ocurrió a una prostituta de un libro que he leído. Ocurre que la chica es abordada por un hombre mayor con un maletín y una vez en la intimidad el hombre le pide por favor que se ponga un vestidito de niña que lleva guardado en dicho maletín. Y le ruega que se deje llamar Noelia mientras hacen el amor. Al finalizar el acto toda la gentileza se esfuma y la prostituta es objeto del consabido "insulto". Algo así le ocurre a la protagonista de mi cuento que también ha sido mujer de faena y de faenas, como Sidonie. Sólo que en mi relato el hombre lleva además en el maletín una muñeca hinchable y la prostituta de mi cuento llega a preguntarse si aquella muñeca también sería vestida con ropa de niña y llamada por el nombre que yo he escogido. No sé cuanto tiempo tardaré en terminar este cuento. Es el primero que está influenciado por mis lecturas. Normalmente escribo dos al mes. Ahora ando n poco estancada. Por la caída-llanto-susto. También he soñado. Veía a mi madre con un brazo amputado y se reía. He buscado lo que significa. He aquí lo que he encontrado: "usted teme que su pareja ya no le ame por pérdida de cualidades personales". Muy apropiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el libro que estoy leyendo Sidonie también está loca y también sueña. Es una vieja asistenta que se pinta una ceja más alta que la otra y bebe vino tinto a destiempo, entre faena y faena. Habla sola y con los palomos del parque. Pero mi vida no es la de Sidonie ni tampoco mi cuento. Mi ser es aún más patético.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le he contado a David lo de mi pacto con Satan. Ha dicho: "mira que pactar con Satan...". Me ha dado la razón como a los locos pero es que después de tres años ¿cómo no va a saberlo?Eso, que estoy loca. Sin embargo yo sé lo que piensa. Piensa que tan sólo es una manera de hacer acallar la conciencia. Como en los duelos, en la fase en la que pides a Dios que te devuelva a la persona perdida a cambio de algún favor. Yo no creo que sea eso. Yo sigo adelgazando y ya no me molestan las tripas. Yo he pactado. ¿Acaso creen que estoy loca?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12795966-111617863428702500?l=wwwyoloca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwyoloca.blogspot.com/feeds/111617863428702500/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12795966&amp;postID=111617863428702500' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12795966/posts/default/111617863428702500'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12795966/posts/default/111617863428702500'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwyoloca.blogspot.com/2005/05/sidonie-amputacin-un-cuento.html' title='SIDONIE, AMPUTACIÓN, UN CUENTO.'/><author><name>Meliflua</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08954595802854641404</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12795966.post-111593621123677381</id><published>2005-05-12T12:16:00.000-07:00</published><updated>2005-05-16T02:17:00.030-07:00</updated><title type='text'>¿PACTAR CON SATÁN?</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Lágrimas que no caen. Apenas una gota de lágrima en cada ojo. Y al pestañear no las vi caer. Provocadas por un pensamiento tal vez absurdo pero en el que estoy empezando a creer firmemente. Me encontraba en los baños de la sala Vip’s de Neptuno. A través del espejo, otro adorado espejo, vi mi cuello poroso. Gotitas de lluvia sobre el cristal. Y mi rostro, venido a menos desde hace tres años. Tres años de sentimientos tumultuosos pero todos sinceros. Tres años de amor más que sufrido, más que amado. Rostro tibio, cansado y ahora lívido. Desde la caída-llanto-susto. Me vi y creo que por primera vez no supe quién era y vi el chupete, entre mis manos, el chupete que había subido a lavar. Entonces fue cuando aparecieron las dos gotitas de lágrimas que no llegaron a caer. Y me rondó aquel pensamiento, tal vez absurdo, y lo dije en voz alta. Y se me desencajó la boca, la vi grotesca. Llena de asco y pavor. Dije: “De nuevo he vuelto a pactar. A pactar con el demonio y esta vez poniendo al niño de por medio.” Y es que se me antoja que en un momento dado él se me apareció. Su capa ondulada por los vientos del infierno, el fuego en sus ojos de bestia todopoderosa. Y me dijo que curaría todos mis males a cambio de la salud del niño. Mis males, quiero decir, por los que me quejo a menudo son los propios de cualquier mujer de mi edad: celulitis, tripilla, ardor de estómago, flatulencias. Es decir, nada grave. Pero puede que mi egoísmo sea tal como para pactar por estos asuntos. Por su puesto todo lo hice de manera inconsciente. Estoy segura de que he pactado porque desde el golpe del niño (hace ya tres días) han desaparecido mis trastornos estomacales y he adelgazado dos kilos. ¿Pensamiento absurdo? ¿Dime, entonces, cómo explicar esto? Luego está lo que dijo Javi. Javi es compañero de radio de David. Hay que decir que David hace radio y ahora está preparando un nuevo proyecto en el que ha querido incluirnos. Javi es entrañable, alguien en quien poder confiar. Con su voz ronca por lo vivido y lo catado. Para mí paisaje terroso, colinas ocupadas por antílopes. Javi dijo con su voz de experimentador: “Te veo diferente, Meliflua. No sé, más guapa. No es que antes fueras fea. No sé, como con otra luz.” “Claro, hombre.” Pensé yo. “Como que he sido iluminada por el demonio.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajé de los servicios con la cara descompuesta ante la evidencia. Con el cuerpo trémulo. Con las dos gotas de lágrimas aún sin caer. Y al ir a salir a la calle donde me esperaba David con el niño el vigilante de seguridad me paró. “¿Qué te pasa, mujer? Te veo llorosa, preocupada. ¿Ha ocurrido algo?” Esas fueron sus palabras. Tal espécimen no hubiera sido digno de mi atención en otro momento. Lo digo porque ha desconfiado de mi pareja muchas veces. El cuerpo de David es algo desgarbado. Da igual como se vista. El siempre parece desarreglado. La pasa un poco como a Woody Allen. Además lleva un gorro de lana deshilachado y viejo, barba de varios días y el pelo típico de un rebelde. Es por eso que el vigilante le persigue allá a donde va. Olisquea lo que él supone olor a delincuente de pacotilla y se esmera muy mucho en pillarle llevándose algún artículo al bolsillo. Sin embargo, desde que tuvimos a Dani, David se ha vuelto más responsable. Se acabaron los subidones de adrenalina a causa de las chocolatinas robadas, los clinex de diseño chic, algún libro de escritor desconocido, postales de Marilyn Monroe. Objetos fetiche de hurtos sin importancia donde David siempre era mi cómplice. Él solo pocas veces se atrevía a coger algo. Aún así él es el perseguido. Hubiera pasado de largo, ya digo, pero ante mi desesperación cualquier gesto de ayuda era bienvenido. Aunque había algo en todo aquello que no acababa de cuajar. ¿Cómo sabía aquel hombre que había llorado? Llorado sin lágrimas quiero decir. Sólo yo me notaba descompuesta, sólo yo me notaba trémula. ¿En que notaba mi preocupación si al ir a salir a la calle me preocupé lo suficiente como para recuperar mi impavidez acostumbrada? Estaba mirando a aquel hombre mitad persona, mitad orangután con su pantalla de ordenador desde la cual vigilaba diversas zonas de la cafetería cuando se me pasó por la cabeza, mi pobre cabeza, si en la consabida pantalla no habría salido también mi boca grotesca, susurrando el verdadero delito. Un delito peligroso y no de pacotilla. Un delito por el que merecía la pena cortarse el cuello. Acababa de descubrir algo que David se llevaba preguntando hacía algún tiempo. Sí, también tenían cámaras en los servicios. En los retretes sabíamos que no pues nosotros no compramos papel higiénico. Está bien saber que aunque te dejes ahí un dinero que no merecen (sus precios son abusivos) son ellos los que te limpian el culo cada mes. Humillación aceptada socialmente por humillación solapada. Y todos contentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He dicho: “Mi niño está mal. Se golpeó la cabeza y desde entonces no me mira cuando le llamo.” “Eso es que tiene susto.”Me respondió él. “Susto, vaya.” Me dije. “Sí, pero tiene arreglo.” Mis ojos se abrieron como ojales al desabrochar una blusa. “¡Arreglo!” Entonces fue cuando hizo despliegue de su maravillosa receta. Me reconoció que pertenecía a la Masonería (algo de diablos tenía que haber escuchado como para reconocer algo así a una desconocida). Yo también creí durante algún tiempo en la diosa Naturaleza. Incluso aprendí un cántico que hacía referencia a los cinco elementos, y a un quinto, el de la intuición, llamado “ser”. Lo recitaba por las noches a ver si cambiaba mi suerte. Fue unos meses antes de compartir mi vida con la de David. No sé si tendrá algo que ver. Pasó que un día iba por la calle recitando aquel cántico y me encontré un jersey. Nuevecito y pijín. De niña rica que se ofusca mucho si le cae alguna mancha. De color rosa. El color de la amistad. Cuidé muy mucho de guardarlo siempre entre sales de baño y de aromatizarlo con inciensos. Lo consideré un regalo de la Diosa. Creí que con aquel jersey rosa puesto encontraría amigos pero lo cierto es que sigo más sola que la una. Supongo que es por eso que ya no confío en la Masonería y sus cánticos. El caso es que el vigilante continuaba allí, frente a mí, dispuesto a ofrecerme una receta maravillosa. Le había humanizado mi rostro desencajado, mi cuerpo trémulo. Todo lo que había visto a través de su pantalla de vigilante. He aquí la curiosa receta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.- Coger un huevo de gallina.&lt;br /&gt;2.- Pasarlo por todo el cuerpo desnudo del bebé mientras se reza un Padre Nuestro.&lt;br /&gt;3.- Soplar tres veces el huevo nombrando a tu hijo con cada soplo.&lt;br /&gt;4.- Romper el huevo en un vaso de agua lleno hasta la mitad.&lt;br /&gt;3.- Se observarán unos grumitos de los cuales salen hilillos a modo de raíz.&lt;br /&gt;4.- Coger otro huevo y repetir todo el proceso.&lt;br /&gt;5.- Romper el segundo huevo en otro vaso de agua lleno hasta la mitad.&lt;br /&gt;6.- En este caso no se observarán los grumos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se supone que después de esto el niño quedaría limpio. Aún no me he atrevido a probar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que sí hicimos fue llevarlo al hospital. A las cuatro de la madrugada que ya eran. Y caminando, durante media hora. Qué decir de la experiencia hospitalaria. Todo un disgusto. Para empezar llevaron a mi niño a una sala de esas asépticas donde el olor a masa encefálica embotellada es insoportable. Iban a practicarle una radiografía de la cabeza . Mi niño ya había estado allí en otra ocasión. Por problemas de estreñimiento. En aquella ocasión le hicieron una radiografía del estómago. Lloró mucho y cuando la enfermera le puso en los brazos unos almohadones pesados para que no se moviera él consiguió desplazarlos. Diríase que mi niño mostró la fuerza de Sansón. Todo un indomable. Y a mí me gustó aquella rebeldía suya. Como la del pelo de su padre. Mi niño echo un Bakunin, un ácrata, un revolucionario. Pero he aquí que esta segunda vez mi niño se dejó hacer sin ninguna pega. ¿El golpe se había tragado su genio? ¿Su genio se lo había llevado el demonio? ¡Oh, pobre niño mío! Y pobre mi cabeza. Y pobre mi alma. Yo le llamaba y él me buscaba. Entonces me encontró. Me miró con ojos azules de mar indefenso ante una Luna que lo hechiza. Pero no sólo era eso, también había miedo en su mirada. Como un cervatillo frente a su cazador. Y entonces me sonrió. A mí. A la culpable de todo su sufrimiento. A mí que había pactado con Satán a cambio de su salud. Mi niño me sonreía. Las lágrimas cayeron. David me abrazó. Fue como arrebujarse en una manta de la cual no quería desasirme. Pero tuve que volver a abrir los ojos. Esta vez para escuchar el diagnóstico del médico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Su hijo está bien, señora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;David se relajó bastante al oír esto. Sus músculos parecieron ablandarse de pronto, el tono de su mirada volvió a ser el de un tipo que se toma las cosas con humor y creo que hasta sonrió un poco. Yo, sin embargo, no me creo nada. Las consecuencias se verán con el tiempo. Estoy segura. Un golpe así y tan pequeñito, mi niño, tiene que dejar secuelas. Además yo he pactado. He pactado con Satán.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12795966-111593621123677381?l=wwwyoloca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwyoloca.blogspot.com/feeds/111593621123677381/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12795966&amp;postID=111593621123677381' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12795966/posts/default/111593621123677381'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12795966/posts/default/111593621123677381'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwyoloca.blogspot.com/2005/05/pactar-con-satn.html' title='¿PACTAR CON SATÁN?'/><author><name>Meliflua</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08954595802854641404</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-12795966.post-111576275179848905</id><published>2005-05-10T12:05:00.000-07:00</published><updated>2005-05-10T15:05:51.810-07:00</updated><title type='text'>PEQUEÑA TRAGEDIA DOMÉSTICA CON BEBÉ</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Cómo decirlo. Otra fisura más para mi alma. Mi pobre alma. Otro pesado zumbido más para mi cabeza. Mi pobre cabeza. Y cómo duele pensarlo. Dios, cómo duele ser consciente de tu propia inutilidad. Y bajarse a una cafetería. Una cafetería que acoga a esos pobres inútiles que apenas sí saben atarse los cordones de los zapatos. Porque yo apenas sí se atarme los cordones de los zapatos. A la cafetería para olvidarte un ratito y aún así no lo consigues. A la cafetería para mezclar tu amargura con la del café. Para escribir la &lt;em&gt;pequeña tragedia doméstica con bebé&lt;/em&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Dios, el espejo me roba tanta vida. El espejo me ha costado tantas catátrofes. Pero siempre, siempre encuentras uno para mirarte. Y me pregunto qué es lo que busco en ellos, en mí. El por qué de tal obsesión. Sin duda son unas cuantas pinceladas las que conforman el cuadro. Un cuadro clínico digno de encerramiento. Sólo que ya no pueden. Con bebé y un peso adecuado ya no pueden. A no ser que hables y a mí ya se me acabaron las ganas de hablar en voz alta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Me pasaré quién sabe cuantos días diciéndole "lo siento" al niño. Y David pensará que más le hubiera valido quedarse con su antigua novia. También mi amiga. Mi ex-amiga. Chica un tanto austera pero limpia. Sin embargo él prefirió la cantidad a la calidad. Ya sabes de lo que te estoy hablando. Y se dará cuenta de lo repugnante de la condición de ser chico. Y saldrá de madrugada, a quemarse los talones con el asfalto, a sentir como los rayos lunares le persiguen, le aguijonean la nuca, le perforan la cabeza. Y se preguntará por qué diablos está conmigo. Con alguien que apenas sí sabe atarse los cordones de los zapatos. Qué diablos son los que hace tres años comenzaron a manejar su corazón. Pobre corazón también el suyo. Bien remendado pero roto al fin y al cabo. Como el mío sólo que yo no atino a cosérmelo como es debido. Ya sabes, soy una inútil.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;La pequeña tragedia doméstica con bebé consta de un sólo acto: caida-llanto-susto. Eso es todo y, creeme, es mucho. Alguien me quiso madre. Y ese alguien chilló indignado al presenciar tal acto. No sé por qué de pronto decidieron hacerme madre. Yo, que apenas sí se atarme los cordones de los zapatos. Yo, loca. Yo y mis espejos. Y mi pobre cabeza. Y mi pobre alma. ¿Yo con niño? Tuvo que ser una tirada en falso. A ese alguien se le escaparon los dados. La caída-llanto-susto me ha trastornado un poquito más. Como no, claro. Otra fisura. Otro pesado zumbido. Durante quién sabe cuánto tiempo "lo siento". Y escribirlo para olvidarlo. Con mi amargura y la del café. Con las canicones repetitivas de esa emisora que últimamente se repite en cada sitio al que voy.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/12795966-111576275179848905?l=wwwyoloca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wwwyoloca.blogspot.com/feeds/111576275179848905/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=12795966&amp;postID=111576275179848905' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12795966/posts/default/111576275179848905'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/12795966/posts/default/111576275179848905'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wwwyoloca.blogspot.com/2005/05/pequea-tragedia-domstica-con-beb.html' title='PEQUEÑA TRAGEDIA DOMÉSTICA CON BEBÉ'/><author><name>Meliflua</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08954595802854641404</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
